
Sentada en la ventana
a la espera de tus palabras,
queriendo abrigo, queriendo
tus besos aquí conmigo.
Te espero entre martirios y
noches intranquilas, llenas
de dolor e inconsciencia, espero
tu aliento sin que se me acabe
la paciencia.
Quiero oler tu cuello, quiero sentir
tus abrazos alrededor mío,
quiero jugar con tu pelo y
también que juegues con el mío.
Mírame a los ojos para sentir
tu alma, tus pensamientos,
tus deseos, susurrame al oído
y dime quieres dormir conmigo.
Desnudame con la mirada,
pues no le temo a tus ojos,
acógeme en tu regazo y
bésame alrededor de tus brazos.
Acaríciame lenta y suavemente,
pero apasionadamente, no temas
pues yo no temo, hagamos de
esto más aya de juego.
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