
Dibujo tu rostro, tu pelo y tu
cintura y aún así tu dulzura
no acaba de ser pura.
parada al lado de un cristal y
tú, inmune a su ácido invocado
a la destrucción.
es la más cálida y exquisita
que eh visto desde tu visita.
me congelo ante tu encanto de
diosa, eh quedado inmovilizada.
de ¡dolor!, porque ella te toca
y yo no.
No hay comentarios:
Publicar un comentario