viernes, 1 de febrero de 2008

DULZURA Y DOLOR


Dibujo tu rostro, tu pelo y tu
cintura y aún así tu dulzura
no acaba de ser pura.

¡Doy un brinco!, y ahí estas
parada al lado de un cristal y
tú, inmune a su ácido invocado
a la destrucción.

Veo, siento y pienso, que tu perfección
es la más cálida y exquisita
que eh visto desde tu visita.

Sacas una sonrisa y todo se acabó,
me congelo ante tu encanto de
diosa, eh quedado inmovilizada.

Ahora en tu velador lloro a gritos
de ¡dolor!, porque ella te toca
y yo no.

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